Comenzaba 2009 cuando una mañana visitando un vivero, encontré un laurel de más de dos metros de alto. Me llamó la atención enseguida su nebari, lo compré inmediatamente y tras pagarlo le pedí una sierra al empleado. Parece que estoy viendo sus ojos sorprendidos al ver que lo serraba a menos de 30 cm de la base.
A partir de aquí comencé una tarea que me parecia primordial, la de reducirle el tamaño de la hoja (razón esta tal vez por la que no se ven bonsais de laurel). Conseguí bajarlas en tres brotaciones a la mitad, como se puede ver en la entrada que en Marzo de 2010 puse al efecto.
También en Marzo de 2010 lo pasé a esta bonita maceta que me había regalado Carpinus y le dí una primera formación,
Esta es la zona por donde se serró, iniciando el corte y desgajando después, para buscar una terminación no a escuadra, que facilitase la formación del futuro ápice.
Esta zona de madera muerta la he trabajado, de momento de una manera un tanto elemental. Se puede hacer algo muy bonito, pero será en otro momento.
Y este es el resultado, tras el alambrado y posicionado del verde. (Parte trasera).
He aquí el frente, con la zona apical ya bastante corregida, de manera que resalta un bonito movimiento, así como una considerable conicidad. Poco a poco iré trabajando esos inicios de raíces externas, que afean el nebari. Pero esto será para el próximo trasplante, allá para el 2014, cuando vea qué se alimenta por cada una de ellas, y consecuentemente cual se puede eliminar sin que afecte al árbol.
Y mientras...... la vida va pasando......