Grande es el encanto de las maderas muertas que acompañan desde siempre y paradogicamente, de por vida, a las retorcidas y caprichosas curvas de lo que fue una vena viva.Junto a las sabinas, los juniperos son la especie en la que mas abundan estas formas caprichosas.Hace tiempo que tengo este pequeño junipero comunis, con el proposito de algun dia hacer algo con el. Por fin y animado por un gris y lluvioso dia de otoño, me he puesto a ello y lo he convertido en un delicado soporte para una plantita de acento.El estado de la madera, presenta y acusa los efectos de la climatologia de la alta montaña, podredumbre, liquenes, musgo, cortezas.... etc.
Con suma paciencia, bisturi, cepillo electrico, lija etc..... he ido limpiando la madera y descubriendo la belleza que escondia.


Despues, tras humedecerla, una mano de polisulfuro calcico para blanquear la madera y resaltar el contraste con la vena viva.



Y la macetita (cinco centimetros de diametro) con su correspondiente planta.


Un resultado delicado y agradable.......
Ha merecido la pena.